3 de cada 10 personas carecen de acceso al agua potable

El embajador de Unicef, que ya acercó agua potable a unos 50.000 niños, explica cómo hacer un consumo consciente de este recurso.

“Después de haber viajado por todo el país, te impresiona cuando llegás a una escuela rural y le preguntás a los chicos de dónde toman agua. Primero te muestran la canilla, pero cuando les consultás por su origen, te llevan a una cisterna o a un aljibe donde hay todo tipo de sapos, ratas, suciedad, calor”, asegura Julián Weich.

En el mundo, 3 de cada 10 personas carecen de acceso al agua potable y, Argentina, no escapa a esta problemática. En nuestro país, alrededor de 7 millones de personas (lo que equivale al 17% de la población) no cuentan con agua segura . En contraste, Capital Federal y Gran Buenos Aires presentan uno de los niveles de consumo más altos de América latina: cada usuario gasta 336 litros por día. Esto significa que el derroche agrava una situación de por sí crítica.

Hace tres años Julián Weich y Nicolás Wertheimer, un joven médico, fundaron Proyecto Agua Segura, una empresa social dedicada a brindar una solución a la crisis del agua para ayudar a comunidades rurales asiladas en situación vulnerable de todo el país. La propuesta, consiste en acercar a las escuelas, centros comunitarios y hogares, unos filtros purificadores de origen suizo, que permiten obtener agua segura a partir de cualquier fuente contaminada, sin hacer fuerza o requerir que se le agregue químicos o lavandina. Además, capacitan a las personas sobre hábitos de higiene saludables y la importancia del agua potable.

“A partir de esta iniciativa no solo les brindamos la posibilidad de tener agua segura, sino que les enseñamos hábitos para prevenir enfermedades, por ejemplo: a lavarse las manos, a hidratarse y a prestar atención a todo lo que pasa por nuestro organismo”, continúa Weich.

Los filtros- que no necesitan pilas ni energía eléctrica-cumplen con los más altos estándares que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el tratamiento del agua, eliminando las bacterias, virus y parásitos.

La iniciativa ya llegó a todo el país. Gracias a este proyecto más de 970 familias, 580 escuelas y 47.000 niños de comunidades rurales y periurbanas de Argentina hoy tienen acceso a agua segura.

“La realidad a la que nos enfrentamos cuando viajamos es impensada para alguien que vive en un centro urbano que abre la canilla y tiene agua potable. En muchos lugares del interior, el agua es verde y a veces es transparente pero esconde muchos bichos que no se ven. Por eso, nosotros llevamos microscopios y se los mostramos a los chicos”, comenta Weich.

Y concluye: “Decidí involucrarme en el acceso a agua segura porque creo que es una realidad de nuestro país donde los más vulnerables sufren esta desgracia y corren riesgo de vida. Si bien queda mucho por hacer, estamos muy contentos con lo que ya logramos”.

Fuente: La Nación

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Autor: Contenidos

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