La industria conservera ve al langostino como única oportunidad

La Cámara de Industriales del Pescado negocia con el SOIP para incluir al langostino entre los recursos zafreros como la anchoíta y poder generar actividad en las fábricas del sector. “No tenemos otra opción”, remarcó Alejandro Pennisi.

En estos días previos a la Semana Santa, en algunas fábricas conserveras ocurre un fenómeno que sintetiza la realidad que atraviesa el sector.

Persianas bajas, máquinas apagadas, motores detenidos, mesadas limpias, delantales colgados de los percheros, todo dominado por un silencio sepulcral en los comedores. Y los obreros en sus casas cobrando el garantizado porque no hay nada para hacer en los frigoríficos.

En este contexto de crisis la idea de los industriales es poder procesar langostino patagónico para ocupar a cientos de trabajadores y generar un movimiento que les permita a las empresas sobrevivir hasta que lleguen otros recursos zafreros como la caballa y la anchoíta.

“Otros años a esta altura estábamos descongelando caballa y produciendo a pleno. Hoy algunas empresas ya están pagando el garantizado y el panorama es complicado para los próximos meses”, confiesa Alejandro Pennisi, del Grupo Natusur y presidente de la Cámara de Industriales del Pescado.

Socios de la cámara se reunieron la semana pasada con Cristina Ledesma para intentar acordar un esquema de trabajo con un doble propósito: recuperar actividad en los frigoríficos y mejorar los ingresos de los trabajadores más allá de la garantía horaria.

“Le consultamos al gremio si existía la posibilidad porque teníamos intenciones de hacerlo”, aseguró el empresario.

La Secretaria General del SOIP se mostró dispuesta a analizar la propuesta. En el sindicato reconocen la delicada situación que atraviesa el sector conservero y anticipan un invierno duro, con falta de materia prima por la migración de barcos fresqueros de altura al langostino como ocurrió el año pasado se acentuará la parálisis que reina en casi todos los establecimientos vinculados al procesamiento de pescado fresco.

“Nos volveremos a reunir en dos semanas; lo van a estudiar”, adelantó Pennisi, quien reconoció que el sector tiene en el langostino “la última opción para mantenerse en pie”.

Según pudo saber REVISTA PUERTO la idea de los industriales conserveros es sumar el langostino al Convenio 529 que regula la actividad zafrera de la anchoíta. En el sindicato pidieron un sueldo lógico para los trabajadores.

Hasta ahora las experiencias en el reproceso de langostino en Mar del Plata pasaron por algunas plantas puntuales y empleando a personal no registrado. En la conserva evalúan la posibilidad de hacer “cola” con personal registrado para esquivar la garantía horaria improductiva. “Queremos trabajar”, resumió Pennisi.

La respuesta del SOIP les dio esperanzas: están dispuestos a apoyar la idea y mostraron buena voluntad siempre y cuando haya un “sueldo lógico” para los trabajadores.

El langostino no figura como especie dentro del Convenio Colectivo 161/75 y la experiencia de hace unos años en Pesquera Veraz fue multiplicar el factor de la merluza para el langostino pelado y devanado.

Frecuentes disputas y medidas de fuerza que paralizaron la producción llevaron a la pesquera a no volver a procesar langostino en su planta de la calle Magallanes.

El langostino sería un salvavidas para aquellas conserveras que no tienen barcos propios que garantizan acceso a materia prima, ni el respaldo de una empresa líder detrás como el caso de La Campagnola.

“Tuvimos la suerte de poder vender todo lo que enlatamos de la caballa del año pasado pero no tenemos más. Tampoco hubo bonito; no sabemos si no apareció o directamente nadie fue a buscarlo. Con eso podríamos haber trabajado un mes”, completó el industrial.

La semana pasada socios de la cámara se reunieron con Rodrigo Silvosa, el nuevo subsecretario de Puertos, Comercio, Industria y Minería de la Provincia de Buenos Aires, quien llegó al puerto para reunirse con distintos referentes sectoriales de la industria armatorial y pesquera, y a quien le plantearon los problemas que enfrenta el sector.

La disponibilidad de acceder a la materia prima hoy figura en el primer lugar de la agenda de preocupaciones en la conserva, delante incluso de la sostenida presión impositiva y el crecimiento de las importaciones.

En ese sentido, la estadística de la Subsecretaría de Pesca revela que en el 2017 se importaron más de 33 mil toneladas de “preparaciones y conservas de pescado”, por casi 120 millones de dólares. Un crecimiento del 4% en comparación a 2016 en volumen y un 19,3% en divisas.

Fuente: Revista Puerto

Comentarios

Comentarios

Autor: Contenidos

El contenido publicado por este autor no refleja en su totalidad el pensamiento de la Unión de los Originarios del Sur. Simplemente son notas publicadas en los medios de comunicación digital, gráfica o red sociales con la cita de la fuente correspondiente. El objetivo es generar reflexión y debate.