La lógica de la confrontación – Por Carlos Leiva

La sociedad argentina está en presencia de dos actores protagonistas de nuestra política vernácula y a mi entender claves de está “lógica de la confrontación”.

Por Carlos Leiva

Por un lado tenemos a una ex mandataria y sus “pibes para la liberación” organizados desde un espacio virtual y otro real pero al aire libre, confrontando minuto a minuto a un gobierno de ceos y enfocados más que nada en la imagen del segundo actor, el presidente en funciones Mauricio Macri que como todos sabemos con su “equipo” tienen una serie de respuestas extraídas de la sección “tricks” del manual Duranbarbista.

Sería necio de mi parte ponerme a discutir o pensar que toda la artillería pesada de quejas, denuncias, eculubraciones presentadas desde el espacio político Kirchnerista o los medios de comunicación afines a su pensamiento u ideología no tengan sustento. Lo cierto es que muchas de las denuncias y críticas están bajo la lupa de la opinión pública y de la justicia.

La opinión pública, harta de la mentira y desde un estado de observancia tiene la respuesta a la práctica de esta lógica de la confrontación.

También es cierto que la sociedad argentina hoy camina día a día con respuestas automáticas, atomizadas por años democráticos con falta de Justicia, Ética y Moral. Algunas de ellas son muy fuertes, otras producen cierta mueca y las más obscenas tiran una carcajada.

Y como millones sabemos que aunque se esfuercen y le pongan toda la furia intentando la épica del “Vamos a Volver!…” o “Si se puede!… Pobreza 0!…” la “lógica de la confrontación” huye de la escena del debate ante una respuesta automática del calibre de “se robaron un PBI, una provincia fundida, Lázaro Baez, la tragedia de Once, los bolsos de López, la rosadita, Fariña, Panamá papers, Don Niembro, estoy harto!… como Pepe Cibrián Campoy, la patria contratista y Franco Macri, millones de okupas que no pagan impuestos y colgados de la electricidad, no pueden justificar el blanco, le dieron a la maquinita, Boudou, la corrupción, el mejor equipo de los 50 años, soy una abogada exitosa, la precarización laboral, el sueldo docente, en Alemania hay más pobres, roban aunque vivíamos mejor, hay que ver cuan pobres son los pobres, comparar poder adquisitivo con pizzas, perdimos calidad de vida, causas de corrupción, los narcos, la chequera y el látigo, 35% de pobreza, 54% de pobreza estructural, son más de lo mismo, son la misma empresa, son socios, no saben gobernar, la pesada herencia…” y la lista no para.

Pero la “lógica de la confrontación” también tiene sus actores secundarios, fieles militantes sensibilizados a un proyecto o modelo que tuvo y tiene sus resultados… Como diría el dicho popular, para muestra basta un botón. Estos son los que más participan de esta lógica con derecho a hacerlo, sea por amor, rentados o por convicción.

La sociedad a esta altura de la política argentina, sabe que ya no existen los mesías y que Mauricio no es David Copperfield. Y al estar harta de estar harta quiere volver a enamorarse pero con fines serios, como una novia hacia el altar.

Depende de nosotros, de los que creemos en la política como la “solución a los problemas del conjunto” presentarle al pueblo argentino una propuesta superadora. Un proyecto de país serio, con políticas de estado a largo y mediano plazo, con las mejores políticas que puedan aplicarse y que nunca fallaron desde los inicios de la civilización.

Por mi parte, yo creo que lo que sí sabe la sociedad argentina, es lo que no quiere más…

Comentarios

Comentarios

Autor: Carlos Leiva

El autor es miembro fundador de la Unión de los Originarios del sur